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    La decisión de operar puede retrasarse por el miedo de familiares y amigos

    Muchas personas con un importante sobrepeso y antecedentes de múltiples dietas que no han tenido los resultados esperados, acuden solicitando información sobre los procedimientos que realizamos con la esperanza es que éstos sean la solución a su problema crónico de peso. Cuando se desarrolla la entrevista en la consulta muchas personas manifiestan miedo a la cirugía, miedo que también es expresado por los acompañantes, habitualmente familiares.

    Hemos hablado en muchas ocasiones del miedo a la cirugía pero en esta ocasión quiero hacer un enfoque en los miedos de los familiares que han tenido un conocido o una mala experiencia relacionada con la aparición de complicaciones debido a una intervención de obesidad.

    Las malas experiencias sin duda provocan un desencanto y un marcado sentimiento negativo que impide ver las ventajas que pueden ofrecer estos procedimientos, en general y que se utilizan ante el fracaso de los tratamientos médicos con excesos de peso incontrolados sin ninguna otra alternativa terapéutica.

    Es verdad que anteriormente la cirugía presentaba con más frecuencia de la deseada complicaciones, recuperaciones postoperatorias complejas y la necesidad de tratamientos con mucha medicación. En el pasado existía la necesidad de:

    1.- Realizar grandes incisiones o heridas en el abdomen que provocaban una buena parte de los problemas postoperatorios relacionados con las heridas, nos referimos a las complicaciones respiratorias y a los defectos de la pared que provocaban hernias, por no mencionar el dolor que se sufria en el postoperatorio.
    2.- La técnica quirúrgica más habitualmente utilizada era el bypass gástrico, como técnica de referencia, que presentaba un elevado número de complicaciones, que se realizada con materiales de sutura convencionales (hilos de sutura con los que se hacían puntos sucesivos que se colocaban manualmente) y que en ocasiones se relacionaban con fallos de ésta sutura y de la estanquiedad del contenido intestinal con fugas de los mismos provocando peritonitis.
    3.- La necesidad de la toma de suplementos de modo crónico, calcio, hierro, etc… ,que en caso de no tomarlos continuamente aparecía anemia y/o osteoporosis con el consiguiente deterioro de la calidad de vida.

    Las personas que han vivido estas situaciones, en conocidos o familiares, hacen de estas experiencias algo difícil de olvidar y les convierten en personas que no pueden recomendar una intervención para el tratamiento de la obesidad a un ser querido. El miedo a volver a pasar por estas experiencias difíciles, con la mejor intención y por miedo a una nueva complicación, desaconsejan la cirugía

    Sin embargo todos sabemos lo difícil que es vivir con el exceso de peso, se vive en una carcel de grasa que dificulta la movilidad, limita la esperanza de vida y por mucho que se intente no se consigue salir de ella. Por tanto esta enfermedad provoca un callejón sin salida donde no existe tratamiento médico eficaz y la única llave de esta carcel la tiene la cirugía.

    Actualmente la cirugía de la obesidad ha cambiado. Hay que recordar que la cirugía ha evolucionado mucho en la última década y los resultados conseguidos son incomparables. Actualmente:

    1.- La cirugía laparoscópica evita grandes las grandes incisiones y se pueden hacer intervenciones quirúrgicas similares e incluso más complejas bien toleradas por las pequeñas heridas que utilizan.
    2.- Existen otras alternativas quirúrgicas al bypass gástrico, como la gastrectomía vertical que consigue los mismos resultados y que no requieren la toma de suplementos de modo permanente

    Por todos estos cambios de mejora en las cirugías, en ocasiones no conocidos por los profesionales ni por los pacientes o familiares es útil obtener una información adecuada de los profesionales especialistas en cirugía de la obesidad y aprovechar la oportunidad que ofrece la tecnología quirúrgica actual.