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    Y después de la cirugía qué?

    El miedo a la cirugía es real. Muchas personas retrasan la decisión de operarse por temor a la anestesia, al dolor postoperatorio o se escudan detrás de la opinión de otros, que sin tener experiencia, se atreven a dar recomendaciones médicas a modo de consejos, que en la mayoría de ocasiones no pueden estar más alejados de las recomendaciones científicas.

    Llega un momento en el que la decisión de la cirugía, se hace inevitable. La ganancia de peso y la disminución de la calidad de vida, la obliga.
    Y la cirugía se hace y no pasa nada, actualmente las complicaciones son muy reducidas.
    Muchas personas lo verbalizan, si lo hubiese sabido antes, me hubiese operado mucho antes.
    Y después tenemos el gran momento: la llegada a casa tras el alta del hospital. Abrimos la nevera y no sabemos que escoger. Empieza el miedo de verdad. No sabemos que tomar y como tomarlo. Empiezan las dudas, las búsquedas en la red, las preguntas a iguales ya operados, pero el temor y en lo saber que tomar es constante.
    La cirugía tenemos que entenderla y comprender sus consecuencias y cambios anatómicos.
    Por eso, consideramos tan importante que, junto a una cirugía, exista un programa postoperatorio de asesoramiento nutricional, tuteado por profesionales expertos, para la progresión de alimentos, con pautas periódicas claras e intervalos de visitas reducidas, para tener información constante sobre la incorporación de alimentos.
    No hay que tener miedo a abrir la nevera!
    Conocer que podemos comer, que cantidades son recomendables en relación a la cirugía que se realizó, minimiza los síntomas que aparecen con la toma de alimentos. Si nos referimos al postoperatorio temprano, entre otros son habituales:
    - Las nauseas o vómitos se deben a la ingesta rápida y sin masticar los alimentos. Suelen aparecer durante los primeros días de postoperatorio.
    - El dolor y la regurgitación postoperatorias suelen relacionarse con la ingesta excesiva. A pesar de comer en platos reducidos, y cantidades irrisorias, se puede estar tomando una cantidad excesiva para nuestro nuevo estómago.
    - La deshidratación que se acompaña de otros síntomas como fatiga o disminución de orina, se deben a la ingesta limitada de líquidos.

    Estos síntomas y otros, pueden provocar un miedo a la comida si no hay un acompañamiento adecuado que nos informe sobre la causa.
    Pero no tenemos que olvidar que conocer las cantidades recomendables y el número de calorías que ingerimos en las tomas, es fundamental; la adecuación de los hábitos alimentarios alterados es importante para conseguir unos nuevos y que no condicionen los resultados en el futuro; la recomendación de ingestas frecuentes, no deben estimular el picoteo, hábito que ya es frecuente en muchas personas con obesidad y que pueden alterar los resultados deseados. Por no hablar del miedo a la reganancia de peso, como ya hemos tratada en otras ocasiones.
    Por ello la cirugía dura dos horas y el acompañamiento tras la intervención más de 1 año.