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    apnea obstructiva del sueño

    Cpap, incomoda pero necesaria

    Los pacientes obesos tienen un riesgo seis veces mayor de manifestar apnea obstructiva del sueño. Esta condición puede, por sí misma, predisponer al riesgo del desarrollo de hipertensión arterial, de enfermedad cardiovascular, de trastornos del comportamiento, de bajo rendimiento escolar y de una pobre calidad de vida.

    La reducción en los volúmenes pulmonares con restricción de la pared torácica y el aumento del consumo de oxígeno por la respiración contribuyen a condiciones comórbidas como lo son el reflujo gastroesofágico y la apnea del sueño.

    La obesidad es causante de polipnea, disnea, esfuerzo ventilatorio, disminución de la capacidad respiratoria funcional, por el alto volumen de reservaba expiratorio; se asocia al cierre de unidades pulmonares periféricas, en especial en decúbito supino. Hipoventilación, somnolencia y retención de dióxido de carbono (pCO2 > 48 mm/Hg), disminución de la distensibilidad de la pared torácica y aumento del trabajo respiratorio. Así, se ha descrito un incremento del riesgo de síndrome de apneas-hipopneas del sueño.
    Como consecuencia surgen hipoxia, hipertensión pulmonar, policitemia e insuficiencia cardiopulmonar; cuadro que mejora al disminuirse el peso corporal. Durante cada episodio apneico, el esfuerzo inspiratorio contra una vía aérea ocluida, se acompaña de aumento de la presión negativa del espacio pleural. A medida que la apnea persiste, la hipoxemia y la hipercapnia son más intensas, causando vasoconstricción pulmonar e hipertensión pulmonar transitoria. El estimulo del sistema simpático provoca hipertensión arterial y aumento de la presión sistólica.
    Los síntomas se inician insidiosamente y estan presentes durante años antes de que el paciente decida buscar atención médica: ronquido, apneas, sueño inestable, cefalea matutina, incoordinación motora somnolencia diurna.
    El tratamiento de elección del síndrome de apneas-hipopneas del sueño, cuando no se encuentra una anomalía anatómica evidente susceptible de tratamiento quirúrgico, es la presión positiva continúa sobre la vía aérea (CPAP) administrada por vía nasal. El CPAP mejora de forma significativa los síntomas de somnolencia diurna y la calidad de vida.
    La cirugía bariátrica también ha mostrado efectos importantes sobre las alteraciones respiratorias que desencadena la obesidad. De esta forma, se ha señalado que mejoraría la función pulmonar y la gravedad del síndrome de apneas-hipopneas del sueño. Con respecto a la función respiratoria, los efectos más destacados se han observado en los volúmenes y las capacidades pulmonares espiratorias, tales como son la capacidad residual funcional (CRF) y el volumen de reserva espiratorio (ERV).