• +34 971 213 262
  • consultas@cinib.es

    La grelina aumenta nuestro apetito ¿Podemos disminuir su efecto?

    La grelina es una hormona que se conoce que juega un papel importante en la regulación del comportamiento alimentario. Se secretada principalmente por el estómago. La grelina es la única de las hormonas intestinales que es orexígena, es decir, que es capaz de estimular la sensación de hambre. Sus concentraciones aumentan con el tiempo desde la última comida promoviendo la ingesta a través de su actuación en determinadas zonas del cerebro.

    La grelina estimula el apetito y por lo tanto está implicada en el control del balance energético y peso corporal. No es la única función de esta hormona, también reduce la secreción de insulina por parte del páncreas y estimula la producción de glucosa en el hígado, disminuye el gasto energético, regula positivamente el metabolismo del hueso y previene la atrofia muscular.
    El hecho de tener una concentración muy elevada de esta hormona (como puede darse en el caso de algunas enfermedades) o que, después de comer no se reduzcan los niveles, hace que una persona tenga mayor sensación de hambre y de poca saciedad.

    ¿Cómo podemos disminuir los niveles de grelina?
    La acción más importante se consigue mediante la cirugía. La extirpación de una parte del estomago reduce el número de células productoras de esta hormona a nivel del estómago, disminuyendo los niveles de grelina en sangre.
    LLevar una dieta sana y equilibrada, evitar ayunos prolongados, dormir de modo suficiente, evitar situaciones estresantes o hacer ejercicio, ayuda a regular la secreción de grelina.

    Cinco claves para influir sobre mi grelina,
    1. No caer en las dietas milagro: Este tipo dietas que dan lugar a pérdidas de peso rápidas, provocan cambios hormonales a corto plazo provocando un desequilibrio hormonal, con un aumento de los niveles de la hormona grelina, ya que dan lugar a restricciones calóricas severas. De este modo se desencadena un aumento considerable del apetito y un descenso del metabolismo.
    2. Dormir adecuadamente: El sueño es necesario para nuestro descanso. También guarda una relación con la gestión del hambre y el apetito. Dormir mal se relaciona con un mayor nivel de grelina y una disminuición de leptina, provocando una mayor aparición de hambre e ingesta calórica a la mañana siguiente.
    3. Evitar el consumo de alcohol: El alcohol no solo nos aporta calorías vacías, sino que también contribuye a la alteración de la grelina. Tiene un doble efecto negativo respecto a la ingesta calórica y el apetito.
    4. Practicar ejercicio físico: El ejercicio físico, practicado con regularidad, puede ayudar a disminuir los niveles de grelina. Los análisis publicados determinan que tanto en las sesiones aeróbicas (caminar) como en el ejercicio anaeróbico (levantamiento de pesas) la hormona grelina disminuye sus niveles, lo que indica la supresión del apetito.
    5. Reducir la ingesta de edulcorantes artificiales: Los edulcorantes sin calorías aumentan el riesgo de obesidad pueden influir en la generación de saciedad. Los edulcorantes como la sacarosa, fructosa o el jarabe de maíz inhiben los receptores de leptina y aumentan los de grelina, aumentado la ingesta de alimentos.