• +34 971 213 262
  • consultas@cinib.es

    Dormir mal predispone al aumento de peso

    Un estudio de observación en una universidad de California, ha examinado la asociación entre el sueño y la obesidad. Este estudio encontró una asociación significativa entre la corta duración del sueño (generalmente <6 horas por noche) y un aumento de la prevalencia de obesidad, tanto en adultos como en niños.

    En diferentes paises se han presentado estudios prospectivos similares que, en su conjunto, sugieren que la duración del sueño está asociada con cambios en el índice de masa corporal, lo que podría aumentar el riesgo de desarrollar obesidad y enfermedad cardiometabólica.

    El sueño por tanto, no es simplemente una cuestión de descanso, sino que cumple una función reparadora vital para nuestro organismo. Los investigadores del Instituto de Investigación Traslacional Scripps en La Jolla, California, sugieren que existe un aumento del índice de masa corporal, en las personas que duerme poco. Concluyen que aunque hay individuos en los que la duración y los patrones de su sueño sonn muy variables, las personas en las que la duración del sueño es menor existe una asociación clara con un mayor índice de masa corporal.

    ¿Por qué engorda domir poco?
    Al descansar menos de 6 horas o estar despiertos durante la noche, se activa un gen que se ha denominado “Period” que se relaciona con la presencia obesidad y el riesgo cardiovascular.

    Investigaciones previas han demostrado que el metabolismo del cuerpo humano se altera cuando no se duerme lo suficiente. Se experimentan cambios en dicho metabolimo, por la alteración de dos hormonas que participan en la regulación del apetito como son la leptina, que provoca saciedad, y la grelina, una hormona estimulante del apetito, que lo llevan a sufrir más apetencia, especialmente de alimentos más calóricos y de peor calidad nutricional. El cambio de metabolismo hace que se tienda a quemar calorías con menos eficiencia y a acumular más grasa, lo que se traduce en un aumento del sobrepeso y de la obesidad.

    Todo esto se complementa con una reducción de la secreción de insulina en el páncreas, lo que merma la capacidad de esta hormona de controlar el nivel de azúcar en el conjunto del organismo y, como consecuencia, se aumenta el riesgo de desarrollar diabetes.