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    Un estudio de observación en una universidad de California, ha examinado la asociación entre el sueño y la obesidad. Este estudio encontró una asociación significativa entre la corta duración del sueño (generalmente <6 horas por noche) y un aumento de la prevalencia de obesidad, tanto en adultos como en niños.

    Somos conscientes de que las personas con exceso de peso, incluso con obesidad se sienten bien y a su entender están “sanas”. También que no aceptan de buen grado que se hable de enfermedades que se relacionan con la obesidad y con el riesgo de padecerlas. Pero en esta ocasión vamos hablar del riesgo de padecer ciertas enfermedades a propósito de un estudio observaciones realizado en el Reino Unido con 550.000 adultos.

    En términos generales, tras una cirugía de la obesidad se recomienda evitar el embarazo durante el primer año debido a la presencia de posibles déficits nutricionales. La cirugía de la obesidad, en los primeros meses, puede provocarlos debido a tres grandes factores: menor disminución del consumo de nutrientes, alteraciones anatómicas provocadas por la cirugía y menor absorción intestinal por el puenteo de segmentos de intestino.

    El bypass gástrico históricamente se ha considerado como la operación estándar de oro de la cirugía de la obesidad por sus resultados. Todas las demás técnicas de cirugía de la obesidad comparaban sus resultados con los obtenidos por el bypass, para alcanzar sus mismos resultados. Los resultados a largo plazo de esta técnica muestran una media de entre un 60 % y un 70 % de pérdida de exceso de peso.

    En una entrada anterior hablamos del metabolismo basal, es decir, lo que un cuerpo necesita diariamente para seguir funcionando. Ahora vamos un paso más alla intentando simplificar los cálculos al máximo. Para ello, nos olvidaremos de la ecuación de Harris-Benedict porqué es una ecuación que utiliza diferentes parámetors que complican el cálculo (peso corporal, estatura y edad) y la dejaremos para los profesionales. Nosotros vamos a intentar calcular nuestras necesidades calóricas con una fórmula simple. Vamos a ello sin miedo....

    Muchas personas con un importante sobrepeso y antecedentes de múltiples dietas que no han tenido los resultados esperados, acuden solicitando información sobre los procedimientos que realizamos con la esperanza es que éstos sean la solución a su problema crónico de peso. Cuando se desarrolla la entrevista en la consulta muchas personas manifiestan miedo a la cirugía, miedo que también es expresado por los acompañantes, habitualmente familiares.

    Muchas personas después de una gastrectomía vertical o manga gástrica presenta estreñimiento. Cuando este hábito intestinal aparece en relación a este procedimiento y, no hay antecedentes previos, hablaremos de un estreñimiento ocasional.

    La gastrectomía vertical a desplazado a todas las cirugías utilizadas históricamente en la cirugía de la obesidad. Actualmente supone casi el 80% de todas las cirugías bariátricas que se realizan en el mundo, dejando en meras anécdotas la cirugía de la banda gástrica que en las décadas de los 90 eran las que se realizaban con más frecuencia.

    En los pacientes con sobrepeso supongo que ha odio en más de una ocasión "me duelen mucho las rodillas", "no me pueden poner una prótesis hasta que pierda peso". Por tanto, la respuesta a nuestra pregunta es afirmativa. La artrosis entre los factores más destacados con los que se relaciona esta la obesidad.

    La obesidad provoca una situación vital complicada con una disminución de la calidad de vida fruto de las limitaciones que conlleva. En esta entrada del blog, hablaremos en primer lugar del miedo a la cirugía y en segundo lugar de los miedos a los cambios físicos (principalmente a volver a ganar peso).

    El revestimiento del esófago es único ya que cambia a medida que va desde la orofarínge hasta el estómago. Cuando se desarrollan cánceres en el tercio superior y medio del esófago, generalmente son carcinomas de células escamosas. En el esófago inferior (distal), el tipo más común se desarrolla a partir de un área del revestimiento que contiene células glandulares que producen y liberan moco y generalmente son adenocarcinomas.

    El miedo a la cirugía es real. Muchas personas retrasan la decisión de operarse por temor a la anestesia, al dolor postoperatorio o se escudan detrás de la opinión de otros, que sin tener experiencia, se atreven a dar recomendaciones médicas a modo de consejos, que en la mayoría de ocasiones no pueden estar más alejados de las recomendaciones científicas.

    La flacidez en los brazos es el resultado de una serie de factores: una pérdida de colágeno y firmeza con el paso de los años, la flacidez del músculo triceps por atonia muscular, una perdida de elasticidad de la piel relacionada con el “vaciado” del brazo debido a una pérdida de peso brusca por la consiguiente pérdida tel tejido subcutáneo que sostiene la piel y la moldea.

    Existe una fuerte diferencia de género en el porcentaje de sujetos de la UE que están contentos con su peso corporal, con el 46% de los hombres en comparación con el 31% de las mujeres con su peso corporal actual. Culturalmente hablando, es común encontrar una alta tolerancia al sobrepeso y la obesidad, pero sobre todo en hombres. Las mujeres son más susceptibles a los ideales estéticos de su cuerpo, pero son aún más susceptibles a la influencia de sus relaciones interpersonales.

    Una gastrectomía es un procedimiento quirúrgico para extirpar una parte o la totalidad del estómago. La eliminación o el puenteo de un órgano tan importante para la digestión tiene múltiples consecuencias en la reintroducción de la dieta, con cambios importantes de todos los aspecto cotidianos de la ingesta alimenticia, que requiere una adaptación más o menor larga a esta nueva situación anatómica.

    El reflujo gastroesofágico es la aparción de contenido ácido procedente del estómago en la mucosa del esófago. Esta situación clínicamente se expresa en forma de ardor o regurgitación de los alimentos. En ocasiones, existen episodios de tos brusca relacionados con episodios de microaspiraciones relacionados con la regurgitación. Inicialmente el tratamiento del reflujo es mediante inhibidores de bomba de protones, el más conocido es el omeprazol. Si éste se requiere a largo plazo, es adecuado valorar la alternativa de la cirugía, sobre todo en personas jóvenes menores de 50 años