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    Muchos estudios han indicado que el sobrepeso y la obesidad están asociados con un leve aumento del riesgo de cáncer de seno después de la menopausia. Este riesgo mayor se observa principalmente en mujeres que nunca han usado terapia hormonal para la menopausia y para tumores que expresan tanto receptores de estrógeno como de progesterona.

    ¿Qué causa el sobrepeso? Las principales causas son una dieta equivocada y la falta de ejercicio. Y tiene sus riesgos. A menudo los cambios en los hábitos de alimentación y actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud; agricultura; transporte; planeamiento urbano; medio ambiente; procesamiento, distribución y comercialización de alimentos, y educación.

    Las recomendaciones nutricionales en pacientes postoperados de cirugía bariátrica pueden variar según el tipo de intervención practicada, bien sea una técnica restrictiva como la gastrectomia tubular o una técnica mixta malabsortiva como una derivación biliopancreática.

    El síndrome de ovario poliquístico es una afección heterogénea asociada con elevación de andrógenos y disfunción ovárica en mujeres en edad reproductiva, que pueden o no acompañarse de ovarios poliquísticos. También es frecuente que las pacientes cursen con obesidad,resistencia a la insulina y trastornos en el perfil de lípidos.

    Los pacientes bariátricos deben también comprometerse con mantener hábitos saludables después de la operación. Los procedimientos bariátricos controlan la cantidad de alimento que los pacientes pueden comer antes de sentirse lleno, pero no la calidad.

    El Hígado Graso No Alcohólico es una afección definida por una acumulación excesiva de grasa en forma de triglicéridos (esteatosis) en el hígado (histológicamente >5% de los hepatocitos). Además del exceso de grasa (esteatohepatitis), un subgrupo de pacientes con Hígado Graso No Alcohólico presenta daño e inflamación de los hepatocitos. Esta última condición, denominada EsteatoHepatitis No Alcohólica, es virtualmente indistinguible histológicamente de la esteatohepatitis alcohólica (EHA).

    El "nuevo" estómago permitirá "conciencia gástrica" para aquel paciente que busque mejorar el control de su ingesta y comer responsablemente. En la fase inicial de la cirugía una dieta líquida inicial y luego la drástica restricción de las porciones, le ayudará a perder peso en forma rápida y evidente, al provocarse una saciedad temprana.

    Se ha observado que la preparación preoperatoria con dietas hiperproteicas y de muy bajo contenido calórico consiguen reducir el tamaño del volumen hepático y la grasa visceral. El planteamiento alimentario general, a pesar de existir indicación de cirugía y fecha de intervención, debe atender a las recomendaciones generales de una alimentación hipocalórica estándar indicada para los pacientes obesos.

    Existe consenso general en que el Síndrome Metabólico debe ser tratado enérgicamente en forma preventiva y no esperar a la aparición de Diabetes y enfermedad cardiovascular. La mejoría de los hábitos de vida tiende a normalizar todos los factores riesgos, retrasando de esta manera la aparición de complicaciones irreversibles que llevan a un aumento en la morbilidad y mortalidad general.

    Las personas con diagnóstico reciente de diabetes tipo 2 y un Índice de Masa Corporal (IMC) de al menos 30 kg/m2, pueden ser candidatos a cirugía bariátrica. Estas recomendaciones se basan en la numerosa evidencia publicada respecto al impacto de la cirugía bariátrica en la pérdida de exceso de peso corporal y el control de los indicadores metabólicos (principalmente el control glucémico) observado en los pacientes después de someterse a este tipo de cirugías.