• +34 971 213 262
  • consultas@cinib.es

    La enfermedad tromboembólica venosa

    Cuando hablamos de enfermedad tromboembólica venosa nos referimos al proceso caracterizado por la formación de un trombo (coágulo sanguíneo) en el interior del sistema venoso profundo que puede crecer o fragmentarse, interrumpiendo la circulación normal de la sangre y causando diversas alteraciones.

    Quién tiene un mayor riesgo

    La TEP consiste en el enclavamiento en las arterias pulmonares de un trombo desprendido (émbolo) desde alguna parte del territorio venoso. Aunque el origen del émbolo, en la mayoría de los casos (90-95%) se trata de una trombosis venosa profunda de extremidades inferiores (EEII), a menudo asintomática.
    El riesgo de padecer una enfermedad tromboembólica venosa puede ser alto ante cirugía mayor o accidentes como las fracturas en pelvis o piernas; medio ante el postparto, uso de fármacos anticonceptivos o cáncer y riesgo bajo ante viajes prolongados, varices, embarazo o edad avanzada.
    La trombosis venosa puede aparecer en cualquier edad, pero es más en los mayores de 60 años, debido a su sedentario y falta de movilidad, lo que aumenta sensiblemente el riesgo. Frente a las personas no obesas, los obesos de 40 años tienen casi el doble de riesgo en edad avanzada, de sufrir un tromboembolismo pulmonar o una trombosis venosa profunda, mientras que los menores de 40 años tienen un riesgo cinco veces mayor.
    No es un problema menor, según el Instituto Nacional de Estadística en 2015 fallecieron 4.167 personas, de las cuales el 60% son mujeres.

    La enfermedad tromboembólica en primer persona

    Aunque no existe clínica en muchas ocasiones o ésta es poco relevante, se puede sospechar trombosis venosa profunda ante la presencia de celulitis, tromboflebitis superficial, hematoma muscular, edema de estasis, síndrome postrombótico y linfedema. El tromboembolismo pulmonar agudo debe plantearse ante disnea de nueva aparición, empeoramiento de su disnea habitual, dolor torácico, síncope o hipotensión sin una explicación alternativa.
    Cuando una persona tras un periodo de sedestación prolongada, como un viaje largo en avión que obliga a estar sentado durante un largo periodo presenta un entumecimiento en la pierna o dolor-calambre en la masa gemelas de la pierna aunque no exista hinchazón, ni enrojecimiento ni calor, habría que sospechar enfermedad tromboembólica venosa en pacientes con factores de riesgo asociados.

    El tratamiento
    La prevención forma parte del tratamiento siendo una pauta muy recomendable en el postoperatorio temprano, con la movilización precoz. El tratamiento de elección es la anticoagulación, mediante heparina de bajo peso molecular a dosis terapéutica, seguida de anticoagulación oral con acecumarol o warfarina durante al menos 3 meses

    Bibliografia

    Consenso nacional sobre el diagnóstico, estratificación de riesgo y tratamiento de los pacientes con tromboembolia pulmonar. Arch Bronconeumol 2013;49:534-47 - Vol. 49 Núm.12